Categoría: Blog

  • Laberinto del cambio pasajero

    Laberinto del cambio pasajero

    Con cada inicio de año es usual que hagamos propósitos importantes para cumplir metas, muchos de ellos están relacionados con la practica de nuevos hábitos positivos y saludables.

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  • Leer en un mundo que corre contra reloj

    Leer en un mundo que corre contra reloj

    Leer se ha convertido para muchos en un acto que se califica como pérdida de tiempo.

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  • A dieta de opiniones

    A dieta de opiniones

    Hace unos días tuve que empezar una dieta estricta porque en unos controles de salud, colesterol y triglicéridos marcaron sumamente elevados, tanto que, alguien me dijo, eran niveles casi para medicación con estatinas.

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  • Desbloquea los beneficios de la lectura mañanera

    Desbloquea los beneficios de la lectura mañanera

    Todos, aún sin ser consientes de ello, tenemos una rutina que seguimos paso a paso, todos los días cuando nos levantamos de la cama.

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  • Saber leer las oportunidades

    Saber leer las oportunidades

    Cuando tenemos una meta; cuando algo nos hace ilusión y creamos en la mente la imagen de un yo realizado, haciendo o logrando, somos muy claros en cómo luce, cómo se ve y hasta cómo se siente estar ahí.

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  • Nadie te está viendo

    Nadie te está viendo

    Sufrimos de un mal que nos aleja de hacer las cosas que soñamos. Padecemos de miedo al ridículo. Nos preocupa el qué dirán. Qué van a pensar de mi. Me da pena hacerlo porque me están viendo.

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  • Libros: Ensayo sobre la ceguera

    Libros: Ensayo sobre la ceguera

    Imagina perder la vista de la noche a la mañana y tener que adaptarte a una nueva forma de vivir.

    Y qué tal si te digo que ya somos ciegos.

    Que padecemos cegueras colectivas.

    Que como sociedad no podemos ver.

    Que nos hemos convertido en seres autómatas, también guiados por ciegos.

    Que nuestro significado de dignidad, de progreso, de humanidad está en decadencia.

    Ensayo sobre la ceguera es un libro que sacude, que pone a pensar. Que cuestiona. Es un libro fuerte, con escenas y descripciones que causan impacto. Es un libro escrito de una manera única, y muy particular del autor, amado por mucho, odiado por otros, Jose Saramago, Premio Nobel de Literatura de 1998 nos regala en esta obra una crítica profunda que nos invita a abrir los ojos para reconocer y convivir con los demás.


    Sigue una recopilación de las frases que más me impactaron:

    Fue recibido con abrazos, el caso no era para menos, en las adversidades, tanto las probadas como las previsibles, se conocen los amigos.

    Muertos en vez de ciegos, el cuadro no iba a cambiar mucho, Estar ciego no es estar muerto, Sí, pero estar muerto sí es estar ciego.

    Si no somos capaces de vivir enteramente como personas, hagamos lo posible para no vivir enteramente como animales.

    Entonces, no hay futuro, dijo el viejo de la venda negra, No sé si habrá futuro, de lo que ahora se trata es de cómo vamos a vivir este presente, Sin futuro, el presente no sirve para nada, es como si no existiese, Puede que la humanidad acabe consiguiendo vivir sin ojos, pero entonces dejará de ser la humanidad, el resultado, a la vista está, quién de nosotros sigue considerándose tan humano como creía ser antes, yo, por ejemplo, he matado a un hombre.

    Dentro de nosotros hay algo que no tiene nombre, esa cosa es lo que somos.

    Morimos de enfermedades, de accidentes, de casualidades, Y ahora moriremos también porque estamos ciegos, quiero decir que moriremos de ceguera y cáncer, de ceguera y tuberculosis, de ceguera y sida, de ceguera e infarto, las enfermedades podrán ser diferentes de persona a persona, pero lo que verdaderamente nos está matando ahora es la ceguera.

    Creo que no nos quedamos ciegos, creo que estamos ciegos, Ciegos que ven, Ciegos que, viendo, no ven.


    Te invito a leer Ensayo sobre la ceguera de Jose Saramago.

  • Secuelas de pandemia: el vicio de la inmediatez

    Secuelas de pandemia: el vicio de la inmediatez

    Durante la pandemia nos (mal)acostumbramos a la inmediatez. Estuvimos tanto tiempo encerrados, frente a las pantallas, con pocas opciones de recreación y esparcimiento que para muchos el trabajo se convirtió en una actividad sin descanso – yo incluída – a la que dedicabamos diez o hasta doce horas en los días más intensos.

    El ritmo poco a poco ha retomado su curso normal. Volvimos a salir a las calles, a dedicar tiempo a nuestros hobbies más deseados, algunos descrubrieron nuevas aficiones, volvimos a regular la aguja del trabajo, a balancear la vida.

    Y a pesar de tener aún los celulares pegados a la mano, siempre al alcance o en el bolsillo, también volvimos a encontrarnos con colegas y amigos, regresamos a la oficina, a la reunión presencial, al café y al happy hour. Todo sigue pasando en las mismas veinticuatro horas del día, pero queremos hacer coexistir la vida virtual y la física cómo si nada hubiese cambiado. Y sinceramente, es imposible.

    ¿Qué está pasando? Queremos vivir la dinamica presencial en pleno pero exigimos aún la respuesta ágil de la cuarentena, y perdón, pero… no damos abasto.

    Nos corresponde ahora hacer pequeños cambios, aprender a priorizar, a ponernos en los zapatos del otro y ser responsables con nuestras respuestas y solicitudes.

    person holding compass
    Photo by Valentin Antonucci on Pexels.com

    Por lo que debes responder:

    • Dedica un tiempo fijo, una hora en la mañana y una hora en la tarde, a barrer tu correo electrónico o mensajes de whatsapp para detectar quien pidió tu ayuda y si es crítica tu respuesta. Si es urgente, do it! Si no es un urgente, pero te toma menos de un minuto responder, do it! Lo demás puedes ordenarlo de acuerdo a la importancia y urgencia.
    • Si no vas a atender enseguida, porque toma un tiempo investigar o elaborar la respuesta, puedes simplemente decir, trabajo en ello y vuelvo contigo en «n» días. Así la persona sabe que lo tienes en tu lista de pendientes y podrá darte un tiempo prudente para resolver la inquietud.
    • Haz listas o deja marcado con banderita los correos que requieren de tu acción para que no se te pasen sin dejar respuesta.

    Por lo que preguntas o pides:

    • Puntualiza el verdadero nivel de prioridad, asi la otra persona puede saber qué tan crítica es para ti la respuesta. Hay que dejar el vicio del «para ya» porque la realidad es que no podemos con todo. Y no, no todo es importante.
    • Sé claro en la solicitud. De lo contrario, la otra persona podría invertir tiempo haciendo algo qué no era lo que necesitabas.
    • Si ves que la otra persona no responde, haz un amable seguimiento por IMs, lanza una llamada o envía mensajitos de texto antes de copiar al jefe porque han pasado 16 horas y no te han dado respuesta. Es de muy mal gusto.
    • Muy en línea con la anterior, salte del correo electronico. A veces hay cosas que se pueden resolver más rápido con una corta llamada.

    Recuerda que ahora, los niños volvieron a la escuela, vamos al doctor, conversamos con clientes, vamos a la oficina, dedicamos las noches a compartir en familia, leemos, vamos al cine, sacamos al perro a pasear, preparamos la cena, hacemos voluntariado y trabajamos. Cómo ves, trabajar es sólo una parte del día.

    ¿Cómo te va con esta nueva dinámica? Cuéntanos… y si tienes tips, no dudes en compartirlos.

  • La loba

    La loba

    Hoy, en el día internacional de la mujer, no podía dejar pasar una nota que compilara el poder y la sabiduría de los libros, con el llamado a reencontrarnos con nuestra fuerza femenina.

    Este texto está inspirado en el Libro Mujeres que Corren con los Lobos de Clarissa Pinkola Estés.


    Así dice la historia (resumida)


    Hay una vieja que vive en un escondrijo del alma que todos conocen, pero muy pocos han visto. Como en los cuentos de hadas, la vieja espera que los que se han extraviado, los caminantes y los buscadores acudan a verla.


    Es prudente, y por encima de todo, desea evitar cualquier clase de compañía. Cacarea como las gallinas, canta como las aves y por regla general emite más sonidos animales que humanos.


    Podría decir que vive entre las desgastadas laderas de granito de un territorio indio, o encerrada a las afueras de un pozo, quizá viaja hacia el sur por los montes, o cerca de una autovía desplazándose con los camioneros. Se le conoce con distintos nombres: La huesera, la trapera, la loba.


    La única tarea de la loba consiste en recoger huesos. Recoge y conserva sobre todo lo que corre peligro de perderse. Su cueva está llena de huesos de todas las criaturas del desierto: venados, serpientes, cuervos. Pero su especialidad, son los lobos.


    Se arrastra, trepa, y recorre las montañas y los arroyos en busca de huesos de lobo y, cuando ha juntado un esqueleto entero, cuando el último hueso está en su sitio y tiene ante sus ojos la hermosa escultura blanca de la criatura, se sienta al fuego y piensa qué canción va a cantar.


    Cuando ya se ha decidido, se sitúa al lado de la criatura, levanta los brazos sobre ella y se pone a cantar. Entonces los huesos de las costillas y los huesos de las patas del lobo se cubren de carne y a la criatura le crece el pelo. La loba canta un poco más y la criatura cobra vida y su fuerte y peluda cola se curva hacia arriba.


    La loba sigue cantando y la criatura lobuna empieza a respirar.
    La loba canta con tal intensidad que el suelo del desierto se estremece y, mientras ella canta, el lobo abre los ojos, pega un brinco y escapa corriendo cañón abajo.


    En algún momento de su carrera, debido a la velocidad o a su chapoteo en el agua que está cruzando, a un rayo de sol o a un rayo de luna que le ilumina directamente el costado, el lobo se transforma de repente en una mujer que corre libremente hacia el horizonte riéndose, riéndose a carcajadas.


    Recuerda que si te adentras en el desierto y está a punto de ponerse el sol, y quizá te has extraviado un poquito y te sientes cansada, estas de suerte, pues bien pudiera ser que le cayeras en gracia a la Loba y ella te enseñara una cosa… una cosa del alma.


    La invitación hoy es a reencontrarnos con los huesos. Nuestros huesos. Nuestros huesos es nuestra esencia, eso que es irrompible, inquebrantable. La fuerza indestructible de nuestra vida. Nuestra esencia. Llegamos a los huesos cuando estamos en procesos de reencuentro con nosotras mismas, a través de procesos creativos, o de meditación profunda. Cuando estamos en etapa de construcción, reconstrucción o deconstrucción, a través a veces, de la soledad deliberada.


    Todas desde el día mismo de nuestra gestación conectamos en una cadena generacional interminable con la primera mujer. Hoy celebramos que somos mujeres desde el vientre de nuestra madre y que llevamos dentro esa fuerza poderosa de la primera mujer en el mundo, la mujer salvaje.


    Y salvaje aquí no se refiere al termino peyorativo moderno de algo fuera de control, sino algo natural, instintivo. Cuando algo es salvaje, está o rinde cuenta a su estado más puro, más natural.


    Como mujeres, a menudos nos encontramos atrapadas en una sociedad que trata de domesticar nuestro espíritu, de hacer que nos ajustemos a ciertos estándares y decirnos quienes debemos ser. Pero somos en esencia, ese lobo que se levanta y corre libre y se ríe a carcajadas.


    La mujer salvaje representa un espíritu indómito, fiel a si misma, poderoso que reside dentro de cada una de nosotras. La mujer salvaje no tiene miedo a defender lo que cree, decir lo que piensa y seguir su corazón.


    Y, sin embargo, a pesar del poder y la fuerza que posee esta Mujer Salvaje, a menudo es reprimida y silenciada por una sociedad que la teme. La invitación es a abrazar a nuestra Mujer Salvaje interior, y no tener miedo de dejarla salir.
    Ser una mujer salvaje significa que abrazas tu ferocidad, tu pasión y tu fuerza interior. Significa que no dejas que la sociedad dicte quién debes ser o qué debes hacer. Significa que confías en tus instintos y sigues tu corazón, incluso si eso significa ir contra la corriente.


    Como mujeres, a menudo se nos dice que somos demasiado emocionales, demasiado sensibles o demasiado débiles. Y hoy deben saber que nuestras emociones no son debilidades, son nuestras fortalezas. Son los que nos hacen poderosas, empáticas y compasivas.


    La mujer salvaje es una fuerza de la naturaleza que es a la vez creativa y destructiva, cariñosa y feroz. Es una fuerza que no teme correr riesgos, defender lo que cree y perseguir sus sueños con pasión y determinación.
    Entonces, mis queridas mujeres, les pregunto: ¿escuchan la llamada de lo salvaje dentro de ustedes? ¿Sientes el impulso de liberarte de las limitaciones de la sociedad y las expectativas de los demás, para abrazar tu verdadera naturaleza y seguir tu propio camino?


    Si es así, te insto a prestar atención a ese llamado. Abraza tu lado salvaje y deja que te guíe en tu viaje. No tengas miedo de correr riesgos y cometer errores en el camino. El fracaso no es una señal de debilidad, sino una señal de que te estás esforzando más allá de tus límites y fortaleciéndote en el proceso.


    Recuerda, la mujer salvaje dentro de ti no se trata sólo de ser fuerte e independiente. También se trata de nutrir y cuidar a quienes te rodean, tal como una madre nutre a sus hijos. La mujer salvaje es compasiva y empática, y sabe escuchar y comprender las necesidades de los demás.


    Entonces, mis queridas mujeres, inspirémonos todas en esta historia. Abracemos nuestro lado natural, autentico, y dejemos que nos guíe en nuestro viaje hacia el autodescubrimiento para reconectar con nuestra esencia. Celebremos nuestras fortalezas y talentos únicos, y usémoslos para tener un impacto positivo en el mundo.


    ¿Cuáles son nuestros huesos? ¿Cuál es ese lado salvaje que está pidiendo salir? ¿Cuáles son esos logros que hemos alcanzado cuando nos dejamos llevar por esa ferocidad interior?


    Las dejo con esta frase: sal del bosque, sal enseguida. Si no sales del bosque, jamás ocurrirá nada y tu vida no empezará jamás. Sal del bosque, sal enseguida.

  • El amor es más que un ángel sin pantalones

    El amor es más que un ángel sin pantalones

    No nos pongamos románticos. Así como el grinch odia la navidad, también sé que algunos no son muy fans de San Valentín que digamos. Y aunque ya pasó la fecha, y ya gastamos en chocolates, cenas, peluches, joyas, iphones, viajes o lo que sea que hayan elegido hacer, vengo a decirles que existen muchas versiones del amor, y que no sólo es el amor romántico el que nos llena.

    ¿Qué tal el amor a nosotros mismos? Ese que tenemos que aprender primero para poder darnos a los demás. El amor a los hijos, para quienes son madres y padres; el amor a la familia, los amigos, los gatos, las plantas, la buena comida. O el amor por los libros. Algunos aman su trabajo, porque es trascendente y permite dejar huella. Algunos aman el silencio, la soledad, la calma. El mar, o la montaña. El canto de las aves en la tarde, cuando el sol cae y enfría la noche.

    Amamos los recuerdos y el tiempo. Amamos a quienes se han ido y nos han dejado grandes enseñanzas. Amamos una buena taza de café en la mañana. Amamos una tarde de juegos de mesa. Amamos acostarnos en el sofá a ver una película. Amamos cuando vemos a la gente hacer cosas buenas, porque aún hay esperanza en el mundo. Amamos la creatividad de los niños, la sabiduría de los abuelos. Un beso en la frente. Una carcajada sincera. Una caminata bajo las estrellas.

    Si vemos más allá, el amor es una forma de vivir, son los cristales por los cuales decidimos ver el mundo. El amor no es el cupido sin pantalones que nos hicieron creer nos flecha y hace vivir en idilio con un ser perfecto. El amor es ver el mundo y a todos con bondad a pesar de sus imperfecciones.

    Vengo a decirles que la vida es amor si la vemos con otros ojos. ¡Y por eso hay que celebrar! – Celebrar el amor como estilo de vida.