En cubierta del Almirante Padilla, una de las fragatas insignia de la Armada Nacional, con su casco gris reluciente, bajo un sol abrasador y animados por las sirenas de otras embarcaciones en la bahía, desfilan con sus trajes negros de neopreno, erguidos frente a toda la cúpula de almirantes, ministros y el presidente, veintisiete buzos listos para zarpar en una muy ambiciosa misión en favor del patrimonio cultural. Con el guiño de la UNESCO y varias otras organizaciones, más allá de los miles de millones de dólares que representa el botín y las consecuentes regalías, parecen todos desear convertirse en redentores de la historia.
Catorce norteamericanos, nueve colombianos, tres británicos y un alemán se despiden de la multitud en el puerto sin saber que serán protagonistas de una empresa fallida, la más costosa en lo que se refiere a rescates arqueológicos sumergidos desde siempre. Recuperar el Galeón San José ha sido, desde su descubrimiento en 2015, un sueño internacional. Doscientas toneladas de oro, plata y joyas a seiscientos metros de profundidad serán la peor pesadilla de toda esta maquinaria desplegada y su tripulación que incluye robots, vehículos marinos, barcos, grúas, remolcadores y un equipo de más de doscientas personas controlando cada detalle de la operación.
—Bienvenida abordo —me dice un teniente vestido de blanco con su mano firme apuntando a la gorra —por favor acompáñeme, le mostraré su camarote—. Al instante, un cadete, que no había visto antes, levanta mi equipo y se cuelga al hombro mi bolsa.
—Con cuidado por favor —digo inquieta, queriendo ayudarle a sostenerse.
Me instalo en una pequeña habitación sin vista al exterior, con un escritorio y una cama en la que si me muevo terminaré en el suelo. Maldigo mi claustrofobia y rezo para mantenerme en calma. Ordeno ágilmente poniendo todo en un rincón y me adelanto a la cámara donde nos indicarán el protocolo de la operación lejos de la mirada pública. Nos miramos en silencio, cómplices de un millonario secreto.
Este texto hace parte de un ejercicio de escritura del Curso: El Oficio de Escribir de Zenda y Cursiva. 2021.
Enunciado: La primera página de una novela es fundamental por varios motivos, sobre todo, para captar la atención de una editorial y de un lector. El ejercicio consiste en que escribas la primera página de una novela. Eres libre de elegir la voz narrativa y el subgénero literario.

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