… donde no hay certezas, podemos ser muy crueles con nosotros mismos o con los demás. Tiempos donde hay más preguntas que respuestas. Tiempos donde los miedos afloran y perdemos la perspectiva.
Esta semana ha sido muy compleja. Ha sido una montaña rusa de emociones que parece, haber llegado al final del circuito. No me caí del vagón, pero si vi cómo el recorrido nos sacudió y sacó personas en su sube y baja, y por diversas circunstancias.
Sentarme a escribir es mi manera de decantar toda la carga de la semana.
Estas son las cinco lecciones que me deja esta semana y que espero poder revisitar en épocas de incertidumbre…porque siempre siempre siempre… el tiempo se encarga de traernos nuevas temporadas.
Decidimos desde la sabiduría actual
Las decisiones que tomamos en cada momento de nuestra vida están iluminadas por la sabiduría, los recursos y la experiencia que tenemos en el presente.
Las decisiones que tomamos son las correctas en ESE momento porque nacen de la respuesta auténtica del hoy. Son decisiones que surgen de la bondad, la transparencia y el análisis del escenario del día.
Creo en las decisiones que se toman sin malicia, sin dolo, sin intención de dañar a otro. Creo, honestamente, que si existen. Pienso que, si una decisión rebota negativamente en otro, no es porque así lo buscábamos. Debemos desligarnos de la culpa, alejarnos un poco para ver la foto completa y entender al completo las circunstancias.
Si el futuro nos revela que no fue la opción correcta, ya aprenderemos las razones. Ya aprenderemos qué fue lo que no vimos, pero debemos albergar la tranquilidad de sentirnos cómodos con lo que optamos en ese instante y ajustar el rumbo cuando tengamos delante nuevas salidas.
Somos testigos no jueces
La vida está llena de circunstancias donde somos testigos.
Tener la mirada de una situación desde una posición externa no nos da derecho a actuar como jueces. La posición que tomemos debe ser la empatía.
¿Quiénes somos para decir qué está bien o qué está mal? ¿Quién preguntó qué habrías hecho en su lugar?
No nos tocó ser el sujeto. Por lo tanto, mantengamos distancia y renunciemos al pensamiento de superioridad de creer que si sabríamos qué hacer o cómo habría sido mejor. Otra forma de decirlo, humildad.
Gratitud
Dar gracias parece una utopía en los momentos complejos. Y creo que conectar con la gratitud cuando los días son grises requiere de una conciencia mayor del presente.
Gratitud si te va bien.
Gratitud en medio de la tormenta. Aun si parece que tu barco se hunde, da gracias porque sabes nadar, o da gracias porque estás cerca de la orilla, o da gracias porque alguien viene en tu auxilio.
Ver las circunstancias desde la gratitud no es sencillo todo el tiempo, pero si cambia la perspectiva de las circunstancias con el tiempo.
Controlar lo que podemos controlar
¿Cuántas veces no me lo repito? No sirve de nada poner nuestra energía en lo qué no podemos controlar. Nos enferma. Nos debilita. Nos drena. Y, aun así, caemos en el circulo viciosa de la pensadera, la imaginación, la película.
¿De qué sirve PRE-ocuparnos?
Mejor poner nuestra energía en la acción. En actos que tengan el potencial de influir y generar un impacto. Mínimo o sustancial, no importa. Se empieza con un paso en la dirección de aquello que podemos cambiar. Aquello que imprima fuerza para avanzar.
Todo pasa
¿Qué tal si lo hacemos el nuevo mantra? Nada dura para siempre. Ni lo bueno, ni lo malo.
Somos un cúmulo de momentos pasajeros, de situaciones que vienen y van, que llevan y traen personas, sentimientos, aprendizajes, recuerdos.
Todo pasa, todo pasa, todo pasa. Nada dura para siempre.
Y tú, ¿Qué has aprendido de la incertidumbre?


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