Libros: La Bailarina de Auschwitz

Lo que se espera generalmente de quienes han pasado por intenso sufrimiento y dolor es la normalización del rencor y el odio perpetuo. Es razonable sentirse herido, rebajado, humillado, y cualquier otra serie de adjetivos que describan la crueldad e inhumanidad de los hechos que hayan arremetido contra nosotros.

Y aunque no se trata de negar los acontecimientos, Edith Eger nos enseña en esta obra que es posible dar un paso hacia el perdón. Y perdonar no se resume solamente en perdonar al agresor, al causante de la tortura, sino a nosotros mismos para liberarnos de la culpa.

Si alguien puede hablar de perdón y dar ejemplo es un sobreviviente del Holocausto. Un año en garras de las SS le valieron para dejar secuelas en toda su vida, arrancándole abruptamente todas sus opciones, fragmentando su familia y difuminando su niñez, pero a elección propia, le dio herramientas para salvarse a si misma y salvar a otros.

Este libro es un viaje de descubrimiento que narra su historia pasándola por el cristal de la psicología, para hacernos consientes que existen muchas posibilidades cuando realmente deseamos vencer nuestros miedos, pasar la pagina, perdonar, desestancarnos y elegir sobre la base no de lo que nos obligaron a pasar, sino sobre quienes somos y cómo actuamos ante nuestra realidad.

Si ella perdonó, ¿Cómo no podemos perdonar nosotros?. Este libro me enseña que somos prisioneros – a elección – cada vez que decidimos quedar atrapados del rencor, la rabia y el resentimiento. Puede que nos hayan hecho daño, pero no por eso debemos asumir que han dañado nuestro interior.


Algunas frases

La libertad reside en aceptar lo sucedido. La libertad significa armarnos de valor para desmantelar la prisión pieza a pieza.

Todo el éxtasis de tu vida vendrá de tu interior.

Recuerda que nadie puede quitarte lo que pones en tu mente.

Huir no cura el dolor. Lo empeora.

Sufrir es algo inevitable y universal. Sin embargo, lo que cambia es la forma de reaccionar ante el sufrimiento.

Puedo tomar la decisión que todos podemos tomar. No puedo cambiar el pasado. Pero puedo salvar una vida: la mía. La que estoy viviendo ahora en este preciso momento.

Nuestras experiencias dolorosas no son un hándicap, son un regalo. Nos proporcionan perspectiva y sentido, una oportunidad para encontrar nuestro objetivo y nuestra fuerza.

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