Hasta hace un par de meses estuve muy cerca de la ejecución de email marketing en la empresa para la que trabajo y, si bien, antes de esta experiencia sabía ya que email es uno de los vehículos más rentables a considerar en las tácticas de marketing, confirmé que además de ello, es poderosamente personalizable y universal. ¿suena contradictorio? No lo es.
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Secuelas de pandemia: el vicio de la inmediatez
Durante la pandemia nos (mal)acostumbramos a la inmediatez. Estuvimos tanto tiempo encerrados, frente a las pantallas, con pocas opciones de recreación y esparcimiento que para muchos el trabajo se convirtió en una actividad sin descanso – yo incluída – a la que dedicabamos diez o hasta doce horas en los días más intensos.
El ritmo poco a poco ha retomado su curso normal. Volvimos a salir a las calles, a dedicar tiempo a nuestros hobbies más deseados, algunos descrubrieron nuevas aficiones, volvimos a regular la aguja del trabajo, a balancear la vida.
Y a pesar de tener aún los celulares pegados a la mano, siempre al alcance o en el bolsillo, también volvimos a encontrarnos con colegas y amigos, regresamos a la oficina, a la reunión presencial, al café y al happy hour. Todo sigue pasando en las mismas veinticuatro horas del día, pero queremos hacer coexistir la vida virtual y la física cómo si nada hubiese cambiado. Y sinceramente, es imposible.
¿Qué está pasando? Queremos vivir la dinamica presencial en pleno pero exigimos aún la respuesta ágil de la cuarentena, y perdón, pero… no damos abasto.
Nos corresponde ahora hacer pequeños cambios, aprender a priorizar, a ponernos en los zapatos del otro y ser responsables con nuestras respuestas y solicitudes.

Photo by Valentin Antonucci on Pexels.com Por lo que debes responder:
- Dedica un tiempo fijo, una hora en la mañana y una hora en la tarde, a barrer tu correo electrónico o mensajes de whatsapp para detectar quien pidió tu ayuda y si es crítica tu respuesta. Si es urgente, do it! Si no es un urgente, pero te toma menos de un minuto responder, do it! Lo demás puedes ordenarlo de acuerdo a la importancia y urgencia.
- Si no vas a atender enseguida, porque toma un tiempo investigar o elaborar la respuesta, puedes simplemente decir, trabajo en ello y vuelvo contigo en «n» días. Así la persona sabe que lo tienes en tu lista de pendientes y podrá darte un tiempo prudente para resolver la inquietud.
- Haz listas o deja marcado con banderita los correos que requieren de tu acción para que no se te pasen sin dejar respuesta.
Por lo que preguntas o pides:
- Puntualiza el verdadero nivel de prioridad, asi la otra persona puede saber qué tan crítica es para ti la respuesta. Hay que dejar el vicio del «para ya» porque la realidad es que no podemos con todo. Y no, no todo es importante.
- Sé claro en la solicitud. De lo contrario, la otra persona podría invertir tiempo haciendo algo qué no era lo que necesitabas.
- Si ves que la otra persona no responde, haz un amable seguimiento por IMs, lanza una llamada o envía mensajitos de texto antes de copiar al jefe porque han pasado 16 horas y no te han dado respuesta. Es de muy mal gusto.
- Muy en línea con la anterior, salte del correo electronico. A veces hay cosas que se pueden resolver más rápido con una corta llamada.
Recuerda que ahora, los niños volvieron a la escuela, vamos al doctor, conversamos con clientes, vamos a la oficina, dedicamos las noches a compartir en familia, leemos, vamos al cine, sacamos al perro a pasear, preparamos la cena, hacemos voluntariado y trabajamos. Cómo ves, trabajar es sólo una parte del día.
¿Cómo te va con esta nueva dinámica? Cuéntanos… y si tienes tips, no dudes en compartirlos.
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Say/Do Ratio
In the past six to eight months, I have heard from five different people (some know me well, and others were getting to know me) that I am a SAY/DO person, which at the beginning, sounded like a nice compliment. But yesterday, when a leader used it again to describe me on a 1×1, I got a bit thoughtful and curious and started reading about it.
I discovered the SAY/DO Ratio concept, which is a characteristic that requires a set of skills and attitudes. It seems I have it.
From time to time, I have made a note on a post-it that gets lost (sorry for that – I have for sure missed a couple of things, forgot to set a call, or replied to an email). But indeed, I have consciously worked on developing that say/do ratio as part of my brand since the day I decided to practice «saying no» and focusing on those things that matter to me the most and bring more value to our results.
We get trapped in saying yes to people we appreciate or senior leaders or committing to things we don’t complete because of lack of time or out-of-scope, so we let people down, which, if repeated, will negatively impact our reliability.
We must learn to be receptive to «noes» and adjust expectations to avoid overcommitments and stress. Also, live led by the statement: if I say I will do it, I will honor my word and DO IT.
I am sharing below a couple of articles I found online. I hope they are helpful so you get to know how’s your Say/Do Ratio.
- Avoiding the Say:Do ratio trap: Saying yes to one thing means saying no to another
- What’s Your Say/Do Ratio? – INC
- How good is your say-to-do ratio?
- What’s your say/do ratio? – Medium
It is nice when you are seen from other crystals, and people point out some skills or strengths you have, but you were yet unable to name them. Also, it is rewarding when you know you have been working on making some changes, and finally, the results start to pop up without even looking for them.
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Humildad no es debilidad
Usualmente se asocia el termino humildad a debilidad, tanto en la vida como en el trabajo. Si entendiéramos al completo lo que su significado realmente entraña, tendríamos espacios de trabajo más enriquecidos y amenos.
¿Quién no se ha topado en su carrera profesional con alguien que se las sabe todas? Con el experto/a que siempre tiene la razón. Con el experimentado/a que alegando haber hecho las cosas siempre de un solo modo, no acepta intentar otras formas.
La humildad en el trabajo es una puerta a la colaboración, a valorar distintas formas de hacer las cosas, a permitirnos conectar con los demás, a dar cabida a más de una perspectiva. La humildad en el trabajo posibilita el crecimiento del grupo, tanto como el personal. La humildad es buscar lo mejor al interés del equipo.
¿Por qué es tan difícil ponerla en practica?
Porque nos obliga a luchar contra el ego que nos devela falibles. Porque nos manda practicar la escucha activa, en lugar de la respuesta reactiva. Porque va más allá de las jerarquías que dan los títulos y roles formales. Porque nos exige pedir ayuda a los demás y reconocer nuestras zonas ciegas. Porque nos invita a reconocer el punto del otro, a ver a través de sus cristales. Porque nos empuja a hacer preguntas, y que nos incomoden las respuestas. Porque nos exige seguir aprendiendo, formarnos, buscar ayuda, reconocer que no guardamos la sabiduría eterna e inamovible. Porque nos exige aceptar retroalimentación y ajustar velas para llegar a nuestro destino.
En palabras de Adam Grant, es una «confident humility» – una humildad segura, sana – la humildad tiende a la asertividad y se aleja de la arrogancia. No es contraria a la autoestima o a la confianza en ti como profesional capaz; es más bien la sencillez de reconocer que en cualquier momento podemos ser falibles, que tenemos debilidades, que necesitamos a otros y sus habilidades para llegar más lejos.
Abramos la puerta a la humildad. Y abriremos por entero oportunidades de más innovación y creatividad, mejores ideas, mayor productividad, equipos más felices, satisfechos y leales, relaciones más sanas y enriquecedoras. Crecimiento.
En esta época de escalar, escalar; crecer, crecer; conquistar, conquistar; llegar a la cima; nos olvidamos que más que una posición, mejor status y estar arriba, hay valores y experiencias más satisfactorias que hacen el camino más ameno: divertirse haciendo lo que se hace, hacer la diferencia cada día, desarrollar conexiones valiosas y duraderas, servir a otros, dejar huella. Y todo eso, lo podemos hacer si somos humildes.
Bajemos las corazas, desvistamos la armadura de lo «cierto», pongamos a un lado el duro escudo de la «seguridad», y practiquemos la humildad.
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Enfócate en las fortalezas
Y digo «las» porque no sólo quiero referirme a las propias sino también a las de los demás. Hemos crecido en una cultura donde tener fortalezas está bien, pero se nos enseña que es mejor trabajar por corregir aquello que no.
Desarrollar nuestros roles basados en las fortalezas es mucho más productivo, eficiente y energizante que dedicar tiempo a mejorar mínimamente aquello que no dominamos del todo. Y no digo que descartemos por completo proponernos desarrollar una habilidad que hoy no dominemos, me refiero a nunca descuidar del todo aquello por lo cual sobresalimos.
Personalmente, y en un ejercicio que me ha tomado años, puedo decir que he mejorado mi capacidad para presentar en público, dominar una audiencia y reflejar seguridad. Mi niña interior se enorgullece de mi cada vez que lo hago porque en mis tiempos de escuela, me daba dolor de barriga exponer frente a mis compañeros, hubo una ocasión en la que incluso lloré de nervios frente al salón. Todavía sudan las manos, tiembla un poco la voz, pero enfrentamos el reto dominando el temor. ¡Tomó años lograrlo! Sin embargo, durante todo ese tiempo no he descuidado esas destrezas que me hacen sentir segura y en control. Considero que allí debemos enfocar el 80% de nuestro tiempo, ubicándonos conscientemente en lugares donde esas fortalezas nos hacen entregar los mejores resultados con más naturalidad.
Disrupt yourself de Whitney Johnson, nos da algunas pautas para jugar con nuestras fortalezas.
Una fortaleza distintiva es algo que haces bien y que otros dentro de tu esfera no hacen. Combinar esta fortaleza con una necesidad que debe satisfacerse o un problema que debe resolverse le brinda el impulso necesario para avanzar hacia el hipercrecimiento.
Disrupt Yourself, Whitney JohnsonPiensa en las cosas que has desarrollado a lo largo de tu vida para «sobrevivir», esas habilidades que te han ayudado a resolver situaciones complejas que ahora puedas aplicar a tu carrera.
O aquellas que te hacen sentir fuerte y seguro, esas que llaman tu atención cuando no están siendo puestas a prueba o no están siendo alimentadas. O esas que en ocasiones salen a flote cuando algo te exaspera y brota tu geniesito interior para resolver el «problema».
Es importante reconocer que cada una de nuestras fortalezas tienen su propio Talón de Aquiles. Por ejemplo, si eres una persona enfocada serás capaz de terminar proyectos y trabajar en una cosa a la vez para avanzar hacía la meta, serás intencional, sabrás priorizar y te será más facil concentrarte. Puedes ser descrito por ti mismo y por otros, como una persona eficiente, con impulso y perseverante. Sin embargo, tambien pueden aflorar en ti, cuando se perturba al genio interior, una persona obsesiva, que parece solo poder pensar en una cosa a la vez, te molestarás con las distracciones y si estás muy irritado, podrías sistematicamente ignorar a los demás hasta no ver tu meta acabada.
Entonces, ¿qué debemos hacer? La respuesta es aprender a sintonizar el nivel de nuestras fortalezas, ser conscientes de sus debilidades derivadas y encontrar el balance. Y del mismo modo, aprendamos a ver que «las debilidades» de los demás nacen de la carencia de un ambiente propicio para aflorar la fortaleza.
Nadie me paga por recomendarlo pero te invito a visitar esta página y mapear tus fortalezas con el CliftonStrengths assessment.
Otra recomendación para identificar nuestras fortalezas, es pensar en las cosas qué haciamos diferente cuando eramos niños o cuáles son esos cumplidos auténticos que recibimos de nuestros colegas o lideres cuando hacemos algo destacable, o como decía al principio, esas que desarrollamos ya muy con el paso de los años y que hoy dominamos.
Son varios los caminos para descubrir esas habilidades distintivas. Lo importante es combinar fortalezas con pasión y pensar cómo podemos resolver problemas y necesidades en nuestro rol actual con esas habilidades distintivas.
Trabajar con nuestras fortalezas nos potenciará enormemente, es de un poder exponencial, porque navegamos nuestras curvas de aprendizaje en patines y disfrutando el recorrido.
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Energizar la sala
De mi reciente artículo «Resoluciones 2022 para un año laboral saludable», quedan muchas tareas en el tintero para esta jornada de doce meses que apenas inicia y que, con el curso de los días, va poniendo a prueba la voluntad para cumplir esos nobles propósitos.
No es nada nuevo decir que todos somos diferentes. Nuestros hogares y ambientes de trabajo son ricos porque cada uno aporta sus propias caracteristicas, fortalezas y puntos de vista. Algunos más introvertidos que otros, algunos más analíticos, otros más arriesgados.
Hoy quiero enfocarme en la energía, un elemento que no debemos acaparar, sino hacer fluir. Un elemento que puede, si deseamos, ser común a todos con independecia de nuestros atributos. Un bichito del que todos hablamos, decimos sentir, pero nadie ve.
En ocasiones, al final del día, nos sentimos drenados, con inexplicable dolor de cabeza o con el ánimo decaído sin hallar el por qué. Si hacemos memoria, quizá, nos demos cuenta que, hemos participado, de una o dos conversaciones que han consumido nuestra energía. Me gustaría mencionar cuatro detalles que podríamos considerar para cumplir esa resolución de hacer cada interacción positiva, memorable, y agreguemos ahora, energizante para mi interlocutor.
- Cambiar la carga de mis palabras: es muy fácil, extremadamente fácil decir no. «no se puede», «no es posible», «no le encuentro sentido», «no me parece». No, no, no. El no, a secas, sin opciones, sin oportunidades es un consumidor de energía tremendo. En su lugar, podemos cuestionar, abrir la mente al punto de vista del otro, preguntar el por qué, o el para qué.
- Vías sin salida versus bifurcaciones: siempre hay opciones. Siempre hay alternativas o variedad de formas para conseguir un propósito. Conversaciones que drenan son aquellas donde unicamente nos quejamos, planteamos los problemas, sin siquiera una opción o acción en salida.
- Escuchar – pensar – hablar, en ese orden. Pensar en la respuesta mientras mi interlocutor habla es lo peor para la energía personal, pues desato en la mente una conversación interna y alterna a la realidad, afanada en manifestar mi punto de vista, sin siquiera absorber la opinión del otro. He descubierto que, aunque no esté de acuerdo con lo que se dice, me dispongo a escuchar y luego si, buscar un punto medio de acuerdo. ¡Funciona!
- Si te ayudo, me ayudo: a veces creemos que el problema es solo del otro, pero en realidad es de ambos, del equipo. Buscar salidas juntos hace fluir la energía y genera confianza entre los miembros del grupo. Es algo asi como poner al servicio los talentos, las habilidades y el conocimiento. Fluye el talento, fluye la energía. Se obtienen mejores resultados.
Hagamos lo más en ser generadores de energía. No se trata solo de alzar la voz y los brazos con pompones cual cheerleader, sino la influencia, la fuerza de hacer salir a todos de la sala con opciones, entusiasmo y alegría.
¿Algún tip que haya dejado por fuera y podamos practicar?
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Resoluciones 2022 para un año laboral saludable
Ocupamos aproximadamente un tercio de nuestros días en función del trabajo, y con esta fusión casi indisoluble que nos llevó a tener la oficina en casa, los emails al alcance de la mano, y una exigencia creciente de responder de inmediato, es bueno aprovechar el inicio de año para trazar par de resoluciones, y limites.
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Siete detalles de tu CV que no debes pasar por alto
La semana pasada una amiga me compartía que, a pesar de aplicar y aplicar disciplinadamente a vacantes, no la llamaban a entrevista. Por la confianza, me atreví a pedirle me enviara su currículo.
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Desacelera
¿Qué es lo que ha pasado? Parece que hemos cambiado el ritmo de las cosas. Parece que ya no nos tomamos nada con calma. Parece que a pesar de estar en casa, vivimos más cansados, más ocupados y somos más exigentes con nosotros mismos.
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Lecciones aprendidas: Iniciando carrera
Una de las lecciones más importantes que he aprendido durante mis años trabajando para una compañía multinacional es que construir una carrera requiere un plan.
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