Autor: kathe berdugo

  • ¿Qué le dirías a tu yo más joven?

    ¿Qué le dirías a tu yo más joven?

    Creo que todos en algún momento de nuestra vida hemos fantaseado con hablar con nuestro yo del pasado, pero, ¿Qué le dirías?

    No te afanes, todo en la vida encuentra su lugar y su tiempo. Todo se acomoda si vas trabajando por ello, aunque, de todos modos, ten paciencia, porque por más que lo desees no se cumple cómo está escrito en tu plan, ni a tu manera. Solo espera que las cosas van llegando.

    Disfruta tus días hoy. No te afanes en probar que eres adulta, no te apures en lograr nada, más bien sal, despéinate un poco y conoce gente nueva. Pero recuerda, que amigos de verdad, son pocos. Contados con las manos. Algunas personas se irán y otras nuevas llegarán a tu vida, todo gira alrededor de un interés común en cada etapa de la existencia. Muy pocos se quedan contigo durante todo tu camino.

    Aprovecha al máximo el tiempo en familia. Un día te irás de casa y extrañarás lo sencillo: el desayuno en la mesa, ver la tele juntos, o salir a tomar un café los fines de semana. Disfruta a tus padres, porque en tu afán de hacerte mayor también los haces a ellos más viejos, se les pintará el pelo con brillos blancos, vivirán contigo la ilusión del éxito, te pedirán nietos y podrás visitarlos una o dos veces al año. Siempre serás su niña, estarán pendientes de ti, querrán protegerte todo el tiempo, pero tu harás tu propio viaje llevando en la maleta sus enseñanzas, tus valores y sueños.

    Trabaja para vivir, nos vivas para trabajar. Aprende a balancear quien eres y lo que haces. Un empleo no define tu valía. Tus títulos y logros te harán sentir orgullosa, y bien puedes celebrar tus victorias, pero después de eso, recuerda que solo somos seres humanos. Todos somos iguales. Solo personas.

    Haz ejercicio, levántate temprano a correr algunos kilómetros cada día. Haz algún deporte. Cultiva joven buenos hábitos por el bien de tu salud. Los 30 pasan factura muy pronto.

    Ten un hobbie constructivo. Los libros serán una buena compañía y un tiquete a nuevos destinos cuando no puedas salir de casa.

    Júntate con gente mayor. Albergan muchas historias, lecciones y sabiduría. Escúchales y aprende de sus errores, te evitarás algunos tropiezos innecesarios.

    El amor no es un cuento de hadas. Es una historia que se escribe de a dos, con respeto, confianza y buenas dosis de perdón. No es una autopista, sino un sendero cuesta arriba donde hay que darse la mano para avanzar seguros. Tendrás que hacer algunas renuncias, ceder, aceptar y adaptar, pero nunca renuncies a tu esencia. Si cambia tu espíritu, no te quedes.

    Cuestionarás a Dios, no entenderás algunos de sus misterios, pero nunca te apartes de Él. La vida no será más sencilla, pero apegada a su presencia serás más sabia, más paciente, más bondadosa, entonces lo parecerá.

  • Libros: It ends with us, Colleen Hoover

    Libros: It ends with us, Colleen Hoover

    Es muy difícil comentar esta historia sin #spoiler, por lo cual seré breve.

    Es una novela rosa, que se pone fea. Un romance contemporáneo que lleva en su análisis cierta carga psicológica. Algunos dirán que no es una historia de amor, de hecho esa fue la advertencia cuando me lo recomendaron… pero creo que si lo es, porque hay amor para actuar como actúa la protagonista, hay amor en su lógica, en su manera de pensar… si que lo hay.

    Creo que es un libro que nos ayuda a adentrarnos muy superficialmente, como una leve pincelada, en la lógica de una persona herida y maltratada. Y en lo que conlleva romper un circulo, un ciclo. Un libro que dibuja un drama que viven muchas mujeres y familias, y que desde afuera es difícil de comprender.


    «No existe algo llamado malas personas. Simplemente todos somos personas que hacen cosas malas»

  • Libros: Think again de Adam Grant

    Quiero poner en practica todo lo que este libro enseña. Sé que será muy difícil porque como seres humanos tendemos a volver a los viejos hábitos aprendidos que nos llevan, casi siempre, en piloto automático. Y esa es precisamente la invitación de Adam Grant con esta obra.

    Si te gustan los libros que citan estudios, que tienden más a lo académico y científico, no dudes en llevarlo contigo a tu biblioteca.

    En tres partes, el autor explora pautas para movernos a través del (1) re-pensar individual, todo lo que creemos y por qué lo creemos, cómo sostenemos nuestras ideas, y cómo podemos encontrar en la curiosidad y el error la alegría que puede dar el aprendizaje al descubrir nuevas perspectivas. Luego, se mueve al (2) re-pensar interpersonal, cómo abordar un debate, cómo activar la escucha activa y el interés autentico por comprender el punto del otro. Cómo deshacernos de perjuicios (y prejuicios, y estereotipos) que nublan la comprensión hacia quien no piensa como yo. Finalmente, (3) cómo logramos sociedades, empresas o comunidades que re-piensen colectivamente, cómo crear espacios seguros y con cultura de aprendizaje. Cómo la educación debería fundamentar su acción en crear individuos que cuestionen y estén capacitados para aprender en lugar de memorizar y repetir sin criticar.

    Para el final, el autor se guarda una joya 💎 – una dosis de realidad que nos ayudará a poner todo en perspectiva para la vida y que con seguridad te dará un shot de motivación.

    ¡Recomendado!

  • Mayo, mes de la salud mental

    Mayo, mes de la salud mental

    Quiero retomar la escritura con un tema que me estuvo dando vueltas por semanas pero no estaba segura de cómo plasmar aquí porque pienso que debe ser abordado de forma adecuada, idealmente por un profesional de la salud, pero debido que Mayo es el mes de la concientización de la salud mental quise dejar esta nota, que más que una guía o una entrada médica es la narración de una experiencia personal que puede servirle, al menos, a una persona en el mundo.

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  • Enfócate en las fortalezas

    Enfócate en las fortalezas

    Y digo «las» porque no sólo quiero referirme a las propias sino también a las de los demás. Hemos crecido en una cultura donde tener fortalezas está bien, pero se nos enseña que es mejor trabajar por corregir aquello que no.

    Desarrollar nuestros roles basados en las fortalezas es mucho más productivo, eficiente y energizante que dedicar tiempo a mejorar mínimamente aquello que no dominamos del todo. Y no digo que descartemos por completo proponernos desarrollar una habilidad que hoy no dominemos, me refiero a nunca descuidar del todo aquello por lo cual sobresalimos.

    Personalmente, y en un ejercicio que me ha tomado años, puedo decir que he mejorado mi capacidad para presentar en público, dominar una audiencia y reflejar seguridad. Mi niña interior se enorgullece de mi cada vez que lo hago porque en mis tiempos de escuela, me daba dolor de barriga exponer frente a mis compañeros, hubo una ocasión en la que incluso lloré de nervios frente al salón. Todavía sudan las manos, tiembla un poco la voz, pero enfrentamos el reto dominando el temor. ¡Tomó años lograrlo! Sin embargo, durante todo ese tiempo no he descuidado esas destrezas que me hacen sentir segura y en control. Considero que allí debemos enfocar el 80% de nuestro tiempo, ubicándonos conscientemente en lugares donde esas fortalezas nos hacen entregar los mejores resultados con más naturalidad.


    Disrupt yourself de Whitney Johnson, nos da algunas pautas para jugar con nuestras fortalezas.

    Una fortaleza distintiva es algo que haces bien y que otros dentro de tu esfera no hacen. Combinar esta fortaleza con una necesidad que debe satisfacerse o un problema que debe resolverse le brinda el impulso necesario para avanzar hacia el hipercrecimiento.

    Disrupt Yourself, Whitney Johnson

    Piensa en las cosas que has desarrollado a lo largo de tu vida para «sobrevivir», esas habilidades que te han ayudado a resolver situaciones complejas que ahora puedas aplicar a tu carrera.

    O aquellas que te hacen sentir fuerte y seguro, esas que llaman tu atención cuando no están siendo puestas a prueba o no están siendo alimentadas. O esas que en ocasiones salen a flote cuando algo te exaspera y brota tu geniesito interior para resolver el «problema».

    Es importante reconocer que cada una de nuestras fortalezas tienen su propio Talón de Aquiles. Por ejemplo, si eres una persona enfocada serás capaz de terminar proyectos y trabajar en una cosa a la vez para avanzar hacía la meta, serás intencional, sabrás priorizar y te será más facil concentrarte. Puedes ser descrito por ti mismo y por otros, como una persona eficiente, con impulso y perseverante. Sin embargo, tambien pueden aflorar en ti, cuando se perturba al genio interior, una persona obsesiva, que parece solo poder pensar en una cosa a la vez, te molestarás con las distracciones y si estás muy irritado, podrías sistematicamente ignorar a los demás hasta no ver tu meta acabada.

    Entonces, ¿qué debemos hacer? La respuesta es aprender a sintonizar el nivel de nuestras fortalezas, ser conscientes de sus debilidades derivadas y encontrar el balance. Y del mismo modo, aprendamos a ver que «las debilidades» de los demás nacen de la carencia de un ambiente propicio para aflorar la fortaleza.

    Nadie me paga por recomendarlo pero te invito a visitar esta página y mapear tus fortalezas con el CliftonStrengths assessment.


    Otra recomendación para identificar nuestras fortalezas, es pensar en las cosas qué haciamos diferente cuando eramos niños o cuáles son esos cumplidos auténticos que recibimos de nuestros colegas o lideres cuando hacemos algo destacable, o como decía al principio, esas que desarrollamos ya muy con el paso de los años y que hoy dominamos.


    Son varios los caminos para descubrir esas habilidades distintivas. Lo importante es combinar fortalezas con pasión y pensar cómo podemos resolver problemas y necesidades en nuestro rol actual con esas habilidades distintivas.

    Trabajar con nuestras fortalezas nos potenciará enormemente, es de un poder exponencial, porque navegamos nuestras curvas de aprendizaje en patines y disfrutando el recorrido.

  • El malsano vicio de compararnos

    El malsano vicio de compararnos

    La famosa frase: The grass is (always) greener (on the other side), explica muy bien la tendencia de los seres humanos a mirar la vida de los demás y creer que es mejor que la nuestra, cuando en realidad, no sabemos qué pasa del otro lado de la valla y cómo logra nuestro vecino tener tan bello aquel jardín. Seguramente, muchas de sus flores tienen espinas.

    Por otro lado, se ha dicho también que, la comparación es el ladrón de la felicidad. Cuando vemos la vida de las demás personas a través de nuestras carencias, nuestros deseos, nuestro ego, ese afán de «estar al mismo nivel», incluso mejor, enfocamos la atención en lo que nos falta, en lugar de aquello con lo que ya fuimos dotados. Perdemos el tiempo dejando pasar lo bello que ya hay en nuestra vida, al enfocarnos en nuestros vacíos e ilusiones incumplidas, en lugar de perseguir nuestros propios sueños y agradecer por nuestras propias fortunas, que, cuando removemos el velo de los ojos, nos damos cuenta lo enorme que son.

    Compararnos es un acto natural como seres sociales, buscamos pertenecer y cuando no lucimos como los demás, brota en nuestro interior el temor al rechazo, a la perdida de prestigio o a ser desplazados de nuestro lugar en la escalera social. Se hacen latentes los temores más primarios. Todo esto tiene una explicación mucho más sofisticada, sin embargo aquí nos conformaremos con este muy breve resumen.

    La sociedad nos enseñó que para los veinte debemos vernos de cierta manera, para los treinta ser y tener cual o tal cosa, para los cuarenta deberías estar resuelto y con una familia, a los cincuenta disfrutando de los frutos del arduo trabajo de tus mejores años, a los sesenta abrazando y besando nietos, con suerte retirado, pensionado o jubilado, en una playa paradisiaca, gozando de las mieles de décadas de ahorros y rendimiento de inversiones. Para los setenta u ochenta, tu vida, si es que aun no se ha apagado, debería ser tranquila y sosegada. Desde que nacimos nos empujaron a una carrera por tener y alcanzar. Lo lindo es que nuestras generaciones, y las que vienen detrás se están replanteando qué es realmente ser feliz y estamos cambiando esquemas.

    Una vida dichosa y completa, un ser humano realizado y satisfecho no luce del mismo modo para todos. Hay un entendimiento de la felicidad como personas en el mundo. Y ¡no!, no existe un solo modelo de éxito hoy día. Es la autenticidad la que determina qué te hace feliz, qué te hace pleno, a qué dedicas tu tiempo y energía, en donde está tu verdadera realización, qué te llena el alma.

    Cuando queremos encajar nuestra vida en el molde que nos dieron años atrás, duele. No estamos hechos para caber todos en el mismo molde. Si logramos entrar, quizá nos mantendremos allí por unos buenos años, a precio de dolor de piel, rasguños y fluir con torpeza porque sencillamente no nos queda, nos aprieta, no encajamos… hasta que rompemos el molde.

    Debemos aprender a celebrarnos mutuamente, a alegrarnos de la vida de aquellos que nos rodean, sus logros, sus proyectos, sus anhelos, aplaudir su decisión por trazar su propia ruta, y si es necesario, ayudarles a alcanzar esos sueños, sin sentirnos obligados a seguir el mismo, o un camino similar.

    La tarea es abrirnos a la gratitud, eso es lo que atrae abundancia, abundancia en la definición propia. Tender la mano y ser arquitectos de sueños. Dejar el malsano vicio de compararnos y decidirnos a seguir nuestro propio significado de felicidad y éxito sin importar lo que la sociedad nos fuerza a alcanzar.

    Si quieres ser músico, escritor, viajar por el mundo, tener o no tener hijos, ser emprendedor de un pequeño negocio, o vicepresidente en una gran empresa. Quieres comprar una casa frente al mar, o prefieres viajar por el mundo y dormir en hostales multiculturales. Practicar yoga cada mañana, casarte o vivir solo. Correr una maratón o ver películas todo el fin de semana. Vestirte con Gucci y Prada o salir con un tshirt blanco sin marca y los mismos Converse que llevabas a la universidad. Cargar el último iPhone o gastar el dinero en libros. Invertir en la bolsa, bitcoin, ser asociado de una creciente startup… lo que sea, esta lista podría ser interminable. La cuestión es, decide tu camino, tus formas, y sé feliz. Deja de compararte y avanza con seguridad hacia tus sueños.

  • Energizar la sala

    Energizar la sala

    De mi reciente artículo «Resoluciones 2022 para un año laboral saludable», quedan muchas tareas en el tintero para esta jornada de doce meses que apenas inicia y que, con el curso de los días, va poniendo a prueba la voluntad para cumplir esos nobles propósitos.

    No es nada nuevo decir que todos somos diferentes. Nuestros hogares y ambientes de trabajo son ricos porque cada uno aporta sus propias caracteristicas, fortalezas y puntos de vista. Algunos más introvertidos que otros, algunos más analíticos, otros más arriesgados.

    Hoy quiero enfocarme en la energía, un elemento que no debemos acaparar, sino hacer fluir. Un elemento que puede, si deseamos, ser común a todos con independecia de nuestros atributos. Un bichito del que todos hablamos, decimos sentir, pero nadie ve.

    En ocasiones, al final del día, nos sentimos drenados, con inexplicable dolor de cabeza o con el ánimo decaído sin hallar el por qué. Si hacemos memoria, quizá, nos demos cuenta que, hemos participado, de una o dos conversaciones que han consumido nuestra energía. Me gustaría mencionar cuatro detalles que podríamos considerar para cumplir esa resolución de hacer cada interacción positiva, memorable, y agreguemos ahora, energizante para mi interlocutor.

    • Cambiar la carga de mis palabras: es muy fácil, extremadamente fácil decir no. «no se puede», «no es posible», «no le encuentro sentido», «no me parece». No, no, no. El no, a secas, sin opciones, sin oportunidades es un consumidor de energía tremendo. En su lugar, podemos cuestionar, abrir la mente al punto de vista del otro, preguntar el por qué, o el para qué.
    • Vías sin salida versus bifurcaciones: siempre hay opciones. Siempre hay alternativas o variedad de formas para conseguir un propósito. Conversaciones que drenan son aquellas donde unicamente nos quejamos, planteamos los problemas, sin siquiera una opción o acción en salida.
    • Escuchar – pensar – hablar, en ese orden. Pensar en la respuesta mientras mi interlocutor habla es lo peor para la energía personal, pues desato en la mente una conversación interna y alterna a la realidad, afanada en manifestar mi punto de vista, sin siquiera absorber la opinión del otro. He descubierto que, aunque no esté de acuerdo con lo que se dice, me dispongo a escuchar y luego si, buscar un punto medio de acuerdo. ¡Funciona!
    • Si te ayudo, me ayudo: a veces creemos que el problema es solo del otro, pero en realidad es de ambos, del equipo. Buscar salidas juntos hace fluir la energía y genera confianza entre los miembros del grupo. Es algo asi como poner al servicio los talentos, las habilidades y el conocimiento. Fluye el talento, fluye la energía. Se obtienen mejores resultados.

    Hagamos lo más en ser generadores de energía. No se trata solo de alzar la voz y los brazos con pompones cual cheerleader, sino la influencia, la fuerza de hacer salir a todos de la sala con opciones, entusiasmo y alegría.

    ¿Algún tip que haya dejado por fuera y podamos practicar?

  • Resoluciones 2022 para un año laboral saludable

    Ocupamos aproximadamente un tercio de nuestros días en función del trabajo, y con esta fusión casi indisoluble que nos llevó a tener la oficina en casa, los emails al alcance de la mano, y una exigencia creciente de responder de inmediato, es bueno aprovechar el inicio de año para trazar par de resoluciones, y limites.

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  • Ausencia

    Ausencia

    ¿Cómo puede un sentimiento ser tan dual?

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  • Siete detalles de tu CV que no debes pasar por alto

    Siete detalles de tu CV que no debes pasar por alto

    La semana pasada una amiga me compartía que, a pesar de aplicar y aplicar disciplinadamente a vacantes, no la llamaban a entrevista. Por la confianza, me atreví a pedirle me enviara su currículo.

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